VIROLOGÍA

La mayor reserva de coronavirus del planeta: los murciélagos

Es el resultado de un estudio realizado en 20 países con el objetivo de determinar estrategias para prevenir pandemias.

Juan Scaliter - 12/06/2017

La mayor reserva de coronavirus del planeta: los murciélagos
Un investigador examina un ejemplar de Pipistrellus hesperidus. Crédito imagen: Kirsten Gilardi, UC Davis

Los coronavirus (CoVs) son un género de virus responsables de provocar desde el resfriado común hasta el síndrome respiratorio agudo severo o SARS. Conocer en profundidad su genoma (inusualmente extenso) y sus propiedades resulta vital para crear estrategias de prevención.
Ahora un nuevo estudio, publicado en Virus Evolution, aporta nuevas respuestas. La investigación se ha llevado a cabo durante 5 años en 20 países de tres continentes. En total se han analizado 19.192 animales, entre murciélagos, roedores, primates no humanos y humanos en áreas donde el riesgo de transmisión de animal a humano es mayor, incluyendo sitios de deforestación, ecoturismo y santuarios de animales. Los resultados identificaron 100 CoVs diferentes, más del 98% de ellos en murciélagos. Extrapolando a las 1.200 especies de murciélagos, se estima que un total de 3.204 CoVs son transportados por murciélagos en todo el mundo, la mayoría de los cuales aún no han sido detectados ni descritos. También encontraron que la diversidad de CoVs se correlaciona con la diversidad de murciélagos, lo que sugiere  estos virus habrían coevolucionado con estos animales.
"Este estudio llena una brecha enorme en lo que sabemos acerca de la diversidad de coronavirus en huéspedes animales – explica Simon Anthony, uno de los autores del estudio –.Trazar la diversidad geográfica y genética de coronavirus en animales es un primer paso crítico para entender y anticipar cuáles podrían representar una amenaza para la salud humana".
Pese a ello, los investigadores señalan que sus hallazgos no deben ser interpretados como una llamada a sacrificar murciélagos.  Estos mamíferos juegan un importante papel en el ecosistema, y la mayoría de los coronavirus que portan son inofensivos para los seres humanos. Además atacarlos puede tener consecuencias no deseadas y aumentar el riesgo de transmisión de enfermedades al desestabilizar la ecología del huésped.
"Nuestro objetivo – concluye la coautora Tracey Goldstein – es arrojar luz sobre la ecología de las interacciones virus-huésped para entender mejor y abordar las condiciones que dan lugar a brotes como el SARS y MERS”.


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