... porque, aun así, la riqueza no se reparte por el mundo, ni siquiera dentro de los países, aunque sean ricos
Iñaki de la Torre Calvo - 21/11/2008- SUMARIO:
- Pecado capital
- La codicia nubla la objetividad de quien gasta o invierte...
- ... le hace olvidar que el dinero es un medio, y no un fin...
- ... y hasta logra deshumanizar las empresas familiares
- La conclusión es que las decisiones se distorsionan...
- ... menos en los profesionales de la avaricia...
- ... aunque quizá todo obedezca al instinto de supervivencia
- Datos de la crisis. Basta con ver cómo ha subido la vivienda...
- ... y qué tipo de empresas son las
- ... para entender la codicia y los subterfugios de sus directivos
- Se han pagado enormes indemnizaciones...
- ... a ejecutivos, ahora que está en duda que el liberalismo que defendían enriquezca a todos o, al menos, el que se basa en la especulación
- Así que controlar los precios ayuda, pero no es la panacea...
- ... porque, aun así, la riqueza no se reparte por el mundo, ni siquiera dentro de los países, aunque sean ricos
De todos modos, los datos son tercos: la codicia campa a sus anchas en la economía mundial. Según datos del Instituto Mundial para la Investigación de Desarrollo Económico de la Universidad de las Naciones Unidas: “El 2% de los adultos más ricos del mundo posee más de la mitad de la riqueza global, mientras que la mitad más pobre llega apenas al 1%”. Y de ese 1%, el 37% está en Estados Unidos y el 27% en Japón. Europa alberga el 30% de la riqueza total.
Un estadístico italiano ideó una fórmula para calcular qué grado de reparto de la riqueza tenía un país. El índice Gini es un número entre 0 y 100, en el que 0 indica la igualdad total de ingresos entre todos los ciudadanos y 100 delata que una persona recibe todos los ingresos, mientras los demás, ninguno. En 2007, España tenía un 32,5.
Y para terminar más vale que nos quedemos con este dato: El 50% de la riqueza del mundo está en manos del 2%

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