... aunque quizá todo obedezca al instinto de supervivencia
Iñaki de la Torre Calvo - 21/11/2008- SUMARIO:
- Pecado capital
- La codicia nubla la objetividad de quien gasta o invierte...
- ... le hace olvidar que el dinero es un medio, y no un fin...
- ... y hasta logra deshumanizar las empresas familiares
- La conclusión es que las decisiones se distorsionan...
- ... menos en los profesionales de la avaricia...
- ... aunque quizá todo obedezca al instinto de supervivencia
- Datos de la crisis. Basta con ver cómo ha subido la vivienda...
- ... y qué tipo de empresas son las
- ... para entender la codicia y los subterfugios de sus directivos
- Se han pagado enormes indemnizaciones...
- ... a ejecutivos, ahora que está en duda que el liberalismo que defendían enriquezca a todos o, al menos, el que se basa en la especulación
- Así que controlar los precios ayuda, pero no es la panacea...
- ... porque, aun así, la riqueza no se reparte por el mundo, ni siquiera dentro de los países, aunque sean ricos
Si hacemos caso el psicobiólogo Ma­nuel Martín-Loeches, investigador del Instituto Carlos III de Ma­drid: “La búsqueda del beneficio máximo es una conducta adaptativa, de supervivencia”. Hablar de avaricia, según Martín-Loeches, “más bien remite a un grado patológico. Pero todos los animales, por instinto, tienden a acumular todos los recursos posibles; por si llegan tiempos peores, por ejemplo. Al hombre, como es un ser social, además puede servirle para intercambiar o compartir”. Y recalca: “Sí es verdad que el único capaz de recopilar más cosas de las que necesita para sobrevivir y relacionarse es el hombre; eso sí es avaricia”. Pero reconoce que en todos los animales “la dopamina [que desata el dinero] hace maravillas. Hacemos lo que sea por buscar el placer. Los animales no se afanan más porque no saben, pero si pudieran…”

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