Por un puñado de dólares
Bob Ford (en el recuadro dentro de la foto) fue un personaje patético y vilipendiado, cuya “hazaña” consistió en asesinar a Jesse James… ¡por la espalda!, fue un pionero en el arte de hacer negocio con sus miserias.
Bob y su hermano Charles Ford habían intentado en varias ocasiones entrar a formar parte de la banda de Jesse James (el primero por la izquierda en la imagen), pero el forajido siempre les había rechazado. Pero en 1882, cuando la banda quedó destrozada tras un desastroso asalto a la ciudad de Northfield, Jesse tuvo que reclutar más hombres y decidió aceptar a los hermanos Ford, a quienes invitó a cenar en su casa el 3 de abril. Pero ambos sujetos tenían en mente cobrar los diez mil dólares de recompensa que ofrecían por el bandido. Cuando su anfitrión les dio la espalda para colgar un cuadro que se había desprendido de la pared, los hermanos sacaron sus armas, aunque fue Bob el que disparó y mató a Jesse de un balazo en la cabeza.
Los hermanos Ford nunca cobraron la recompensa, ya que fueron acusados de asesinato y condenados a la horca. Y pese a que fueron indultados por el gobernador de Missouri, la infame fama de asesinos y traidores les acompañó toda su vida. Charlie no soportó la verguenza y se suicidó en 1884. Por el contrario, Bob, a quien todos llamaban dirty little coward (pequeño y sucio cobarde), no tuvo tantos remordimientos y trató de sacar partido de su patética reputación.
En 1885, se colocó como empleado en un salón de Northfield, la ciudad de Minnesota donde había sido masacrada la banda de Jesse James. Su trabajo consistía en posar con los clientes que quisieran sacarse una foto con él. El precio era de dos dólares por instantánea. El negocio funcionó bien, pero varios meses después, cuando pasó la novedad, la presencia de Ford dejó de causar expectación.
La nueva idea de Bob fue hacer una gira por los salones de Missouri representando una obrilla titulada Cómo maté a Jesse James, en la que explicaba personalmente cómo había asesinado al forajido. Pero este negocio no salió tan redondo, ya que en el estado había mucha gente que admiraba a Jesse James (por su militancia en la causa confederada) y que despreciaban a su asesino. Por eso, cuando Ford salía al escenario era recibido con gritos e insultos, le arrojaban huevos y botellas, y en algunas ciudades el público intentó lincharle.
Esas reacciones violentas hicieron que los empresarios de los salones se negaran a contratar su espectáculo. Aun así, Ford trató de rentabilizar una vez más su peculiar fama en las ferias locales, y se ofreció a pelear con todo aquel que quisiera enfrentarse a él. Ford no era muy buen luchador, y los lugareños se daban el gustazo de subir al ring para darle una paliza al asesino de Jesse James por sólo dos dólares y cuarenta centavos. Finalmente, tras dedicarse a todo tipo de trapicheos, Bob Ford murió violentamente en 1891.
Exploradores de las praderas
Pero el personaje que más dinero ganó gracias a sus hazañas (reales o inventadas) fue Buffalo Bill (William F. Cody), quien fue jinete del Pony Express y explorador del ejército, y que ganó su apodo cazando bisontes para alimentar a los trabajadores del ferrocarril.
La entrada de Buffalo Bill en el mundo de las candilejas se produjo gracias al escritor E. Z. C. Judson, autor, bajo el seudónimo de Ned Buntline, de docenas de noveluchas del Oeste que se vendían en Chicago y Nueva York por diez centavos. Buntline conoció a Buffalo Bill en 1867, en Nebraska, y le propuso un curioso negocio: recorrer las ciudades del Este con un espectáculo, para que el público pudiera conocer personalmente al gran héroe del Oeste. Las promesas de fama y dinero convencieron a Buffalo Bill, y Buntline escribió una obra de dos actos que tituló Exploradores de las praderas. Para redondear el espectáculo, Buffalo Bill invitó a dos compañeros de aventuras (el explorador Texas Jack Omohundro y el pistolero Wild Bill Hickock) para que se unieran a su compañía.?La idea era que si un héroe del Oeste vendía entradas, con tres se agotarían. Y no se equivocaban.
La obra se estrenó el 16 de diciembre 1872 en Chicago. El primer acto consistía en una especie de fogata de campamento con los tres protagonistas rememorando viejas aventuras. En el segundo empezaba la acción propiamente dicha, ya que se recreaba el rescate de una princesa india prisionera de los temibles pawnees. Conviene señalar que la susodicha princesa ni era india ni nada por el estilo, sino que estaba interpretada por una corista de origen italiano llamada Mila Morlachi, y que los pawnees estaban encarnados por unos vagabundos que Buntline había contratado en los arrabales de la ciudad.
La prensa se cebó con el espectáculo, y el Chicago Evening Journal publicó: “Buffalo Bill tiene un porte apuesto, pero como actor resulta francamente ridículo. Sobre la obra y el resto del elenco, mejor no hablar”. Buffalo Bill y Hickock, con varias copas de más, se presentaron en la redacción y le dieron un buen repaso al autor de la reseña. Pero a diferencia de los críticos, el público se entregó rendidamente a los pies de los héroes del far west. La compañía estuvo tres meses en Chicago (con un lleno casi absoluto todas las noches), y luego estrenaron triunfalmente en Nueva York.
Buffalo Bill y sus amigos solían salir borrachos al escenario, lo que provocó situaciones insólitas. La más dramática de todas fue cuando, tras el estreno en Nueva York, los tres aventureros, llevados por un “exceso de celo interpretativo”, mataron a culatazos a dos de los vagabundos que interpretaban el papel de indios pawnees. En otra ocasión, Wild Bill Hickock, que tenía la vista dañada a causa del sol de las praderas, sacó su revolver en plena representación y disparó contra un foco que le estaba apuntando directamente a los ojos.
Meses después, la compañía empezó a disgregarse. Primero fue Wild Bill Hickcock quien, harto del divismo de Buffalo Bill, dejó plantados a sus compañeros y volvió al Oeste (murió el 2 de agosto de 1876, asesinado cuando jugaba a las cartas en Deadwood, Dakota del Norte). Texas Jack le siguió muy pronto, y la compañía se disolvió en 1873. En 1876, Buffalo Bill tuvo que volver a trabajar como explorador de la caballería, tras la derrota y muerte del general Custer en Little Big Horn, pero Cody, deslumbrado por los escenarios, ya tenía en mente la idea para un nuevo espectáculo.