Segundo ejemplo
Éste es el segundo ejemplo: La piedra de Rosetta.
Miguel Barral -
19/09/2011
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La piedra de Rosetta
Esta piedra, asímismo, es una elección de lo más apropiada, por cuanto dio la clave para descifrar el lenguaje jeroglífico a Champollion. Contiene una inscripción bilingüe (griego y egipcio) de un decreto del faraón Ptolomeo V, en tres formas de escritura: jeroglífica, demótica y griega uncial (con letras mayúsculas).
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Primer paso
Cae en la cuenta de que la piedra de Rosetta (o, de oídas, “simplemente” roseta) puede ser vista como una piedra rosa con un “-et-” insertado “piedra ros (-et-) a”.
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Segundo paso
Pi (símbolo matemático) “-edra” (“arde” al revés). Ro (letra griega) “-seta”.
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Tercer paso
“Pie” + “D” + “aro” (ora al revés) + “seta”.
¿Cómo cuestuionarlo?
Es imprescindible evitar introducir el término “piedra” en la pregunta, porque eso es otorgar demasiadas facilidades. Se puede optar por un enunciado más informatívo: “Se valió de ella el protagonista del anterior (jeroglífico)”. O bien, por uno más ambiguo: “Veterano diccionario egipcio-griego”.