¿Seré yo, señores?

El privilegio de haber albergado la sangre de Cristo por vez primera se ha reclamado para infinidad de recipientes. Estos son algunos de los más famosos. La copa de Valencia y la de Saint-Denis se realzaron en época medieval con monturas de oro y piedras preciosas. La Iglesia católica nunca se ha pronunciado oficialmente sobre la veracidad de estas reliquias, aunque admite su veneración.

Pilar Gil Villar - 10/10/2011