MICROBIOLOGÍA

Apuesta y perderás: ¿está más limpia tu cama o la de un chimpancé?

Pero eso no sería tan malo según un reciente estudio

Juan Scaliter - 16/05/2018

Apuesta y perderás: ¿está más limpia tu cama o la de un chimpancé?
Estos primates crean sus camas con hojas. Crédito imagen: Purpleairplane

Los chimpancés (Pan troglodytes) parecen mantener sus lechos  más limpios que los humanos. Ese es el hallazgo de un reciente estudio, publicado en Royal Society Open Science, que evaluó los microbios y artrópodos que se encuentran en los lechos de árboles que los chimpancés crean cada noche.

"Sabemos que los hogares humanos tienen sus propios ecosistemas, y las camas humanas a menudo contienen un subconjunto de los taxa (o tipos) de organismos que se encuentran en el hogar – explica Megan Thoemmes, autora principal del estudio, en un comunicado –. Por ejemplo, aproximadamente el 35% de las bacterias en camas humanas provienen de nuestros propios cuerpos, incluidas las bacterias fecales, orales y de la piel. Queríamos saber cómo se compara esto con algunos de nuestros parientes evolutivos más cercanos, los chimpancés, que hacen sus propias camas a diario”.

Con ese fin, el equipo de Thoemmes recogió muestras de 41 camas o nidos de chimpancés con el objetivo de evaluar la biodiversidad microbiana. En 15 de los nidos, los investigadores también usaron aspiradoras para comparar la diversidad de artrópodos, insectos y arácnidos.

No es sorprendente que las camas de chimpancés tuvieran una biodiversidad muy diferente a la de los humanos. Los lechos de chimpancés tenían una mayor diversidad de microbios, y los tipos de vida microbiana reflejaban los ambientes arbóreos donde se encontraban los nidos. Sin embargo, las camas de los chimpancés tenían muchas menos probabilidades de albergar bacterias fecales, orales o de la piel.

"No encontramos casi ninguno de esos microbios en los nidos de chimpancés, lo cual fue un poco sorprendente – añadió Thoemmes –. También esperábamos ver una cantidad significativa de parásitos artrópodos, pero no los hallamos. Solo se encontraron cuatro ectoparásitos en todos los nidos que vimos. Y eso son cuatro especímenes individuales, no cuatro especies diferentes. Este trabajo realmente destaca el papel que desempeñan las estructuras artificiales en la configuración de los ecosistemas de nuestro entorno inmediato. De alguna manera, nuestros intentos de crear un ambiente limpio para nosotros mismos, pueden hacer que nuestro entorno sea menos ideal”.


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