ASTRONOMIA

El Hubble detecta la primera estratosfera de un exoplaneta.

Se encuentra a 880 años luz de distancia y tiene características únicas

Juan Scaliter - 04/08/2017

El Hubble detecta la primera estratosfera de un exoplaneta.
Representación artística de WASP 121b y su estrella. Crédito imagen: NASA, ESA, and G. Bacon (STSci)

Expertos del Centro de Astrobiología (CAB), han formado parte de un equipo internacional que ha hallado las primeras pruebas de un planeta con una estratosfera. Esta es la la capa de la atmósfera que se encuentra entre la troposfera y la mesosfera, y tiene la peculiaridad de que la temperatura aumenta con la altitud, cuando lo normal sería que disminuyese. El planeta es WASP 121b y el telescopio Hubble ha detectado moléculas de agua en su atmósfera, una prueba inequívoca de la presencia de una estratosfera.

Solo hay un ligero inconveniente, por decirlo de algún modo.  En los planetas del Sistema Solar, el aumento de la temperatura dentro de la estratosfera es de menos de 100 grados. En la Tierra esto se produce porque el ozono absorbe la radiación ultravioleta procedente del Sol, en Júpiter o Titán (luna de Saturno), el responsable es el metano. Pero en WASP-121b, la temperatura se eleva más de 1000ºC.  Uno de los autores del estudio, el investigador del CAB, Jorge Sanz-Forcada, es quien intenta resolver este enigma mediante la observación de rayos X. Por ahora los potenciales “culpables” de este aumento diez veces mayor que lo normal es nuestro sistema solar, son el óxido de vanadio y el óxido de titanio, que en sus formas gaseosas absorben la luz con mayor intensidad que el ozono en la Tierra. Se sabe que estos compuestos están presentes en las estrellas marrones y el equipo de Sanz-Forcada también espera detectarlos en WASP-121b.
El estudio ha sido publicado en Nature.

Este gigante gaseoso, conocido comúnmente como Júpiter caliente, tiene una masa y un radio ligeramente mayores que los de “nuestro gigante”. WASP 121b se encuentra a 880 años luz de la Tierra y está a la distancia precisa para evitar que la gravedad de su estrella lo “destroce”. Esta cercanía hace que las capas superiores de su atmósfera alcancen los 2.230ºC, una temperatura a la que el hierro no estaría en estado sólido sino gaseoso.


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