CINE

El cine ¬°en la prehistoria!

Primeros dibujos animados en cavernas

Quo - 13/10/2011

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Viajemos al pasado. Concretamente, unos 15.000 a√Īos atr√°s. Y adentr√©monos una noche cualquiera en el interior de una cueva situada en alg√ļn lugar entre Francia y Espa√Īa. All√≠, un clan de croma√Īones se dispone a presenciar un espect√°culo muy especial. El cham√°n del grupo, provisto de una antorcha, acerca la luz a la pared de la caverna, adornada con pinturas rupestres que ilustran im√°genes de animales y estampas de caza. Y al ir moviendo la antorcha, los animales all√≠ pintados parecen cobrar vida. Los leones corren tras sus presas, los bisontes y los caballos tratan de escapar a galope tendido... ¬ŅSe puede decir que estamos asistiendo a la primera proyecci√≥n cinematogr√°fica de la historia de la humanidad?

La afirmaci√≥n es, quiz√°, demasiado categ√≥rica, pero lo que sugieren las √ļltimas investigaciones es que los artistas prehist√≥ricos ya utilizaban en sus pinturas t√©cnicas que recuerdan a las de la animaci√≥n actual. En definitiva, que eran capaces de crear dibujos animados. Mudos, por supuesto, pero en 3D (gracias al volumen de las paredes sobre las que se pintaron). Hasta en eso fueron pioneros.

M√°s patas de las normales
El padre de esta hip√≥tesis es el franc√©s Marc Az√©ma, cineasta y doctor en Prehistoria de la Universidad de Toulouse. Su mente se ilumin√≥ al estudiar un friso en que aparec√≠an las figuras de tres leones, en la gruta de la Vache, en la localidad gala de Ari√®ge. Mientras la mayor√≠a de sus colegas opinaba que la imagen (v√©ase el recuadro de la √ļltima p√°gina) representaba a tres animales diferentes y que la escasa definici√≥n de sus formas indicaba que se trataba de una obra inacabada, Az√©ma comenz√≥ a pensar que en realidad el le√≥n de la Vache era un solo animal, pero representado en tres posiciones distintas para crear una sensaci√≥n de movimiento.

Incialmente, su hip√≥tesis no fue tenida en cuenta, y el propio Az√©ma tampoco estaba convencido de que su deducci√≥n fuera correcta. Pero poco a poco fue acumulando m√°s pruebas en las cuevas de Lascaux (tambi√©n en Francia), donde el investigador se encontr√≥ con al menos una decena de figuras de animales, principalmente equinos y bisontes, dibujados de una forma que podr√≠amos denominar deconstruida. Es decir, los caballos en cuesti√≥n estaban pintados en dos im√°genes superpuestas; una primera m√°s tosca, con unos contornos poco definidos, y otra m√°s acabada, yuxtapuesta sobre la primera y con unos contornos m√°s definidos pero diferentes de los anteriores. Esto provocaba la sensaci√≥n de que el animal en cuesti√≥n ten√≠a dos cabezas y ocho patas. ¬ŅUn disparate art√≠stico? ¬ŅUna correci√≥n bastante tosca y hecha sobre la marcha por el artista prehist√≥rico?

Pues parece ser que ni lo uno, ni lo otro. Az√©ma ha demostrado que, seg√ļn se mueve la luz de una antorcha delante de dichas pinturas, se crea la sensaci√≥n de que est√°n movi√©ndose, de que los animales est√°n galopando. El estudio de m√°s pinturas en cuevas como la de Trois Fr√®res en Francia y la de Altamira en Espa√Īa le permiti√≥ descubrir hasta un centenar de figuras que se ajustaban a su hip√≥tesis de que los hombres prehist√≥ricos ya eran capaces de crear sensaci√≥n de movimiento en sus pinturas mediante la yuxtaposici√≥n de im√°genes.

Un invento adelantado a su época
Pero la prueba m√°s importante la encontr√≥ en 2008, gracias a Florent Riv√®re, un artista e ilustrador especializado en la Prehistoria, quien le llam√≥ la atenci√≥n sobre la existencia de un extra√Īo objeto conservado en el museo del yacimiento arqueol√≥gico de Laugerie-Basse. Se trataba de dos placas de hueso de forma circular que representaban, cada una, la figura de un herb√≠voro en dos posturas diferentes. Los especialistas no estaba seguros de cu√°l era su finalidad, pero la tesis com√ļnmente aceptada se inclinaba hacia la tesis de que era alg√ļn tipo de adorno, tal vez pendientes o botones para engalanar las pieles de los cazadores. 

Rivère tenía una teoría muy diferente que, cuando se la contó a Marc Azéma, despertó el entusiasmo de este. Dada la imposibilidad de experimentar con las piezas originales, los dos investigadores construyeron una réplica exacta en hueso, tallaron en cada lado el herbívoro en diferentes posturas, como si se tratara de las dos caras de una moneda, metieron un hilo por el centro y, al hacer girar el disco, comprobaron que se creaba la sensación de que el herbívoro galopaba. Para Marc Azéma estaba claro: aquello era un modelo prehistórico de taumatropo, un instrumento óptico que oficialmente no se inventó hasta 1825 y que está considerado uno de los antecedentes del cinematógrafo.

¬ŅEl primer c√≥mic de la historia?
Hay que se√Īalar que, lejos de cesar, los descubrimientos sorprendentes siguieron produci√©ndose en cadena. El m√°s importante de todos, seg√ļn las hip√≥tesis de Az√©ma, es el de un panel en la gruta de Trois-Fr√®res conocido como El peque√Īo arquero. En √©l se ve una figura humana, una especie de brujo armado con lo que podr√≠a ser un arco (o, seg√ļn otras hip√≥tesis, alg√ļn tipo de instrumento musical), rodeado de casi dos docenas de animales, entre herb√≠voros, bisontes y felinos.

Lo que en un principio podr√≠a parecer una amalgama ca√≥tica de figuras sin orden ni concierto es, seg√ļn la hip√≥tesis del investigador, una especie de c√≥mic prehist√≥rico; o si se prefiere, de story-board, por seguir con la terminolog√≠a cinematogr√°fica. Una secuencia perfectamente planificada en la que se ve en doce pasos c√≥mo los depredadores acosan y cazan a sus presas.
Marc Azéma expuso todas sus teorías en un congreso de arte prehistórico que se celebró en Foix (Francia) en 2010, y sus tesis fueron muy bien acogidas por la comunidad científica. Sedujeron especialmente al arqueólogo Jean Clottes, uno de los especialistas en pinturas rupestres más prestigiosos.

Az√©ma procedi√≥ adem√°s a reproducir las figuras estudiadas y a filmarlas superpuestas unas sobre otras. El resultado fue que se obten√≠a la sensaci√≥n de dos movimientos en un intervalo de cuatro segundos. Este ha sido un descubrimiento grandioso porque demuestra que los primeros artistas de la humanidad ya eran conscientes de que transmitir la sensaci√≥n de movimiento era esencial para recrear la realidad, y que, adem√°s, sab√≠an c√≥mo hacerlo.

El hallazgo es doblemente sorprendente, ya que en siglos posteriores los artistas egipcios, griegos y romanos optaron por el estatismo y por las figuras bidimensionales. Eso, para algunos expertos, aumenta el mérito de los pintores de las cavernas. Sin ellos saberlo, tal vez, fueron los primeros vanguardistas.
Pero hasta ahora, nadie les había reconocido su audacia y su gran inventiva.


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