Se basa en la incongruencia

¿Cómo aparece el sentido del humor en los niños?

Este proceso mental aparece a edades bastante tempranas de la mano de situaciones incongruentes, entre otras

Quo - 10/08/2017

¿Cómo aparece el sentido del humor en los niños?

El típico cucú-tras o ‘tengo tu nariz’ son bromas que seguro nos suenan a todos y hemos practicado con nuestros hermanos, sobrinos o nietos. Y es que el humor, por fortuna, no es solo cosa de adultos. De hecho, este proceso mental aparece en los niños a edades bastante tempranas; pero, ¿nos hemos preguntado cómo se origina?

Es lo que ha hecho la psicóloga Paige Davis, profesora de la Universidad de Huddersfield.  En un artículo, Davis hace un repaso de los requisitos y los ámbitos en que el sentido del humor se puede expresar en los más pequeños.

La primera condición, común a prácticamente todos las situaciones graciosas es la aparición de una incongruencia entre la realidad y lo esperado. Es decir, cuando a un niño le resulta gracioso el juego del cucú-tras es porque lo lógico no sería que alguien apareciera detrás de una cortina o por un ventanuco de manera repentina.

Esto nos lleva a una segunda condición, que sería la socialización. Para que se den situaciones graciosas prácticamente siempre se necesita que haya un proceso de socialización detrás, es decir, que el niño haya tomado conciencia de que existen los otros y además haya aprendido a interaccionar con ellos. De hecho, el psicólogo del desarrollo LEv Vygotsky, uno de los más respetados en este campo, sostiene que el humor facilita el desarollo cognitivo del niño.

El tercer soporte del andamio (aunque hay más) del humor es el lenguaje. Y en este ámbito también tiene que ver la incongruencia y los juegos de palabras. La autora Davis cita el siguiente chiste: un caballo entra a un bar y el camarero le pregunta, ¿a qué viene esa cara larga? Este ejemplo, que juega con el sentido figurado y la polisemia pone de relieve que el lenguaje sirve en gran cantidad de casos para construir expresiones con humor, aunque tamibién puede haber humor antes de que el niño desarrolle el lenguaje, tal y como defiende la autora, a pesar de que la adquisición y el dominio de la lengua por parte del pequeño le terminará de abrir el campo del humor, que madurará con el desarrollo del pensamiento abstracto en etapas posteriores de la vida.


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