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¿Es verdad que el río Tinto se parece a Marte?
Sí. Por eso el Centro de Astrobiología (INTA/CSIC) y la NASA se asociaron en 2003 para estudiar cómo es posible que haya organismos (bacterias extremófilas) capaces de vivir en las especiales condiciones del río de Huelva y su subsuelo. Allí hay una baja proporción de oxígeno en el agua y una cantidad enorme de minerales. Es un ambiente que podría haberse dado en Marte en el pasado, así que conocerlo podría ser útil para resolver el enigma de la vida marciana. Y sirve también para probar el instrumental que luego se use en el Planeta Rojo.
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¿Es verdad que las naves se impulsan ‘apoyándose’ en planetas?
En cierto modo, sí. Las naves no van rectas porque nuestro planeta y el de destino se mueven, y porque es caro. Además, ambos astros orbitan al Sol, y la nave hará lo mismo. El cálculo de la órbita para “saltar” a otro planeta implica crear otra órbita con el condicionante, además, de que hay poco combustible y cuanto menos se usen los propulsores, mejor. Un truco habitual es lanzar la nave hacia un planeta, de modo que su atracción gravitatoria la acelere. Como cuando usamos una honda, en el momento adecuado, la nave escapa de ese planeta a mayor velocidad y eso facilita el viaje. Es un método difícil, más eficiente, pero no más rápido.
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¿Cuál es la luna más grande de todo el Sistema Solar?
Es Ganimedes, satélite de Júpiter. Es más grande que Mercurio y que el planeta enano Plutón. De hecho, esta luna se consideraría un planeta si orbitara al Sol. Su diámetro es de 5.262 kilómetros, mientras que el de la Luna es de 3.476; o sea, que esta es casi un tercio menor que Ganimedes. Algunas de las demás lunas de Júpiter (Europa, Calisto e Ío) también son de las más grandes del Sistema Solar, pero hay otros 59 satélites naturales más orbitando ese planeta.
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¿En todos los planetas se distinguen cuatro estaciones?
Ni siquiera en todos los lugares de la Tierra hay cuatro. Esa es una característica de las latitudes medias de los hemisferios norte y sur. Las estaciones se producen porque la rotación de nuestro planeta y la revolución alrededor del Sol se dan en planos diferentes (en la Tierra, con 23,5º de diferencia, la llamada “oblicuidad de la eclíptica”). Igual en Marte (25º), que también tiene estaciones en sus latitudes medias, y cuyos casquetes polares tienen un proceso estacional similar. Y en Saturno (26,7º) y Neptuno (29,6º). Mercurio, Venus y Júpiter tienen oblicuidades menores de 3º. Y Urano, para complicar la cosa, está tumbado, de forma que sus estaciones varían más de lo habitual.
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¿Los astronautas pierden su ciclo día-noche en los viajes espaciales?
La Estación Espacial Internacional (ISS) da una vuelta a la Tierra cada hora y media. Cada 24 horas experimenta unos 16 amaneceres y 16 puestas de sol. Sería una locura mantener un criterio “local” para la hora. La solución es mantener días de 24 horas, como en la superficie, con el criterio de seguir el horario de Greenwich, el TUC (tiempo universal coordinado). Las escotillas se tapan en los períodos “de noche”, para facilitar la sensación de normalidad. Al menos ocho horas de sueño, desde las 22:00 a las 6:00, es lo común, aunque los astronautas suelen trasnochar al principio, por el gusto de ver el espectáculo.
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¿Por qué es difícil orbitar Mercurio?
Lo complicado no es estar orbitándolo, sino llegar allí y ponerse en órbita. Es porque Mercurio tiene una órbita elíptica, así que su velocidad al “viajar” varía: más rápido cuanto más cerca está del Sol. Y la velocidad es alta: en promedio, 47 km/s (1,5 veces la de nuestro planeta). Eso exigió que la sonda Messenger tuviera que hacer varios cambios de velocidad hasta lograr colocarse en órbita.
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¿Por qué los planetas giran sobre sí mismos?
Como decía el poeta Walt Whitman: “En el Universo, todo gira”. Los planetas, formados por acreción de material que estaba en la nube que formó el Sol, fueron recogiendo el momento angular (la inercia de giro) que tenía cada fragmento. Por eso, la rotación de los planetas y sus órbitas en torno al Sol tienen el mismo sentido de giro, salvo los cambios que se han dado por colisiones con otros cuerpos cósmicos, como en el caso de Urano, que orbita “tumbado”, con el eje casi en el plano de la eclíptica.
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El Universo, al expandirse ¿está ocupando el espacio, o la nada?
El Universo es todo lo que existe. No es una bolsa, un globo, metido en un espacio más grande (el vacío o “la nada”). Para nuestra mente es más fácil pensar en algo que crece y ocupa más volumen de un sitio mayor. Realmente todo crece, el Universo se expande, y lo sabemos porque se mide con las observaciones astronómicas. Pero “más allá” no hay un borde y luego la nada que vamos ocupando con la expansión. Eso solo es admisible dentro de la teoría que explica la estructura del Universo, es decir, la de la Relatividad General.
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¿Qué es un ‘falso amanecer’?
También se llama “luz zodiacal”. Es un fulgor amarillento que aparece en el cielo oriental unas dos horas antes de que amanezca de verdad. Es fruto del polvo cósmico procedente de cometas (silicatos) y otros cuerpos resultantes del nacimiento del Sistema Solar. La luz del sol se refleja en estos corpúsculos, pero lo que generan es una luz espectral de forma cónica. Da una sensación como de resplandor de una ciudad al otro lado de la montaña, pero es difícil de ver porque exige una alineación muy concreta del Astro Rey y porque cualquier otra luz (la Luna, o un simple pueblo) impide que se aprecie bien.
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¿Cuál sería la referencia para volver a poner en hora los relojes ‘oficiales’ si se detuvieran todos?
Realmente, los relojes de precisión que crean el tiempo coordinado internacionalmente no van a pilas ni enchufados a la red eléctrica: son relojes atómicos con sus sistemas autónomos de generación de energía; así que es casi imposible que fallen. Y aunque se diera esa eventualidad, habría una solución: volver a la observación astronómica que, hasta hace solamente medio siglo, era la base de la medida de la hora. Al fin y al cabo, el tiempo siempre se midió a partir de los movimientos aparentes del cielo.